Cáncer

¿Es posible reducir el riesgo de cáncer al comer alimentos orgánicos?

La comida orgánica es más cara, pero quizá merezca la pena pagar más dinero por ella: su consumo podría reducir el riesgo de cáncer.
1 Nov 2018 – 11:51 PM EDT

Un nuevo estudio publicado hace unos días tiene a muchas personas preguntándose si vale la pena pagar más por los alimentos orgánicos libres de pesticidas.

La investigación —publicada en JAMA Internal Medicine— encontró que las personas que eligieron alimentos cultivados orgánicamente durante más de cuatro años y medio tienen tasas ligeramente más bajas de cáncer y, en particular, linfoma y cáncer de mama posmenopáusico.

Pero si bien existe una correlación entre comer alimentos orgánicos y tasas más bajas de cáncer, no significa necesariamente que una cosa haya causado la otra. Es probable que las personas que eligen alimentos orgánicos sean más sanas, más ricas y mejor educadas, factores que se sabe afectan el riesgo de cáncer.

Como señalan los investigadores, este es el primer estudio de este tipo. Los hallazgos deben confirmarse con otros estudios antes de que los alimentos orgánicos puedan proponerse como una estrategia preventiva contra el cáncer.

Sin embargo, investigaciones anteriores han encontrado que una mayor ingesta de frutas, verduras y cereales integrales (como sea que se hayan cultivado) y una menor ingesta de carnes rojas procesadas pueden disminuir el riesgo de cáncer.

Por lo tanto, si no deseas comprar productos orgánicos o no puedes costearlos, está bien comprar alimentos vegetales cultivados de manera convencional, especialmente si esto va a significar que vas a comer más frutas y verduras.

¿Cómo se realizó la investigación?

Esta investigación fue parte del estudio francés NutriNet-Santé e incluyó a casi 70,000 voluntarios que no tenían cáncer.

Al comienzo del estudio, se evaluó la dieta de cada participante según las pautas nutricionales francesas y su consumo de alimentos y bebidas se grabó en tres resúmenes de 24 horas durante dos semanas.

Dos meses después del estudio, se pidió a los participantes que proporcionaran información específica sobre su consumo de 16 categorías de alimentos etiquetados orgánicamente. Esto incluía frutas, verduras, productos a base de soja, productos lácteos, carne y pescado, entre otros.

A los participantes se les dio una “puntuación de alimentos orgánicos”. Si elegían alimentos producidos orgánicamente en las 16 categorías, obtendrían una puntuación máxima de 32.

La salud de cada participante se evaluó cada año y se supervisó durante un período de 4,5 años, en promedio. Cuando ocurrió cualquier caso de cáncer, los detalles se confirmaron de forma independiente con el hospital o el médico tratante de cada paciente.

¿Qué encontraron?

Las puntuaciones de los alimentos orgánicos de los participantes oscilaron entre 0,7 y 19,4. Estos puntajes fueron utilizados para dividir el grupo partes iguales. El riesgo general de cáncer fue un 25% menor en los que obtuvieron la puntuación más alta.

Los cánceres que muestran la mayor correlación con un menor riesgo fueron el cáncer de mama (especialmente en mujeres posmenopáusicas) y los linfomas (especialmente el linfoma no Hodgkin).

No apareció una correlación con los cánceres de próstata o colorrectal, aunque el período de tiempo —relativamente corto— hubiera hecho que cualquier cambio fuera improbable.

¿Qué debemos tener en cuenta?

Como mostraron estudios previos con este grupo, las personas que eligen productos cultivados orgánicamente tienden a tener mayores ingresos, niveles más altos de educación y dietas más saludables. Así que los investigadores ajustaron estos factores.

También hicieron ajustes en otras variables que podrían afectar el resultado: edad, sexo, el mes en que se incluyó a los participantes en el programa, estado civil, actividad física, fumador o no, consumo de alcohol, antecedentes familiares de cáncer, índice de masa corporal, altura, ingesta de calorías, ingesta de fibra dietética y también de carne roja y procesada.

Para las mujeres (que conformaron el 78% del grupo de estudio), también se hicieron ajustes según la cantidad de hijos que tuvieron, el uso de anticonceptivos orales, el estado posmenopáusico y el tratamiento hormonal para la menopausia.

Aunque los investigadores intentaron ajustar sus resultados según estos factores tan confusos —considerando que muchos de ellos son relevantes en aquellas personas que consumieron más productos cultivados orgánicamente— es difícil ser definitivo acerca de la validez de estos hallazgos.

Los participantes con un alto puntaje en alimentos orgánicos también tuvieron dietas generalmente más saludables con una mayor ingesta de frutas y verduras y un menor consumo de carnes rojas y procesadas. También tenían niveles más bajos de obesidad.

Entonces, ¿están relacionados los pesticidas en productos convencionales con la incidencia de algunos tipos de cáncer, como los investigadores plantean como hipótesis? ¿O es que aquellos que eligen productos orgánicos en lugar de alimentos convencionales tienen mejores dietas y estilos de vida más saludables?

Esta investigación no nos da la respuesta, ni podría hacerlo.

Confirmación en futuros estudios

Este es el primer estudio en su clase. El único con cierto parecido fue un estudio británico de 2014 que preguntó a las mujeres si comían alimentos orgánicos “nunca, a veces, generalmente o siempre”.

Los investigadores británicos encontraron un 21% menos de linfoma no Hodgkin en mujeres que “generalmente o siempre” comían alimentos orgánicos. También observó que los consumidores de alimentos orgánicos tenían un ligero aumento en el cáncer de mama (pero los participantes también bebían más alcohol y tenían menos hijos, ambos factores que pueden aumentar el riesgo).

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó algunos pesticidas como “probablemente carcinogénicos para los seres humanos”. Esto significa que hay evidencia limitada de una relación entre el uso de pesticidas y el cáncer en humanos, pero también significa que hay evidencia suficiente de una relación entre el uso de pesticidas y el cáncer en estudios experimentales con animales.

También hay evidencia de que las personas que consumen más productos cultivados orgánicamente tienen niveles más bajos de residuos de pesticidas en la orina y algunas investigaciones muestran que la ingesta autodeclarada de productos orgánicos puede usarse para predecir los niveles urinarios de metabolitos de algunos pesticidas. Así que es un área que merece más investigación.

Es posible que el estudio francés nos haya informado si incluyó mediciones más precisas de los diversos alimentos cultivados orgánicamente que se consumieron y también los niveles de residuos de pesticidas particulares en la orina de los participantes.

Una forma ideal de estudiar este problema en el futuro sería monitorear las tasas de cáncer en un grupo similar de personas. La mitad recibiría cantidades determinadas de alimentos cultivados orgánicamente; la otra mitad tendría la misma cantidad de los mismos alimentos cultivados utilizando la agricultura convencional.

Sus niveles de residuos de pesticidas en la orina y la incidencia de cáncer podrían evaluarse con mayor precisión durante algunos años.

Pero el tiempo y los costos para realizar tal estudio hacen que sea poco probable que ocurra.

* Rosemary Stanton es nutricionista independiente, profesora y autora, actualmente interesada en alimentos sostenibles para el futuro.

The Conversation

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